¿Por qué se marean los venecianos fuera de su ciudad?

Plaza San Marcos VeneciaLes pasa a muchos de ellos, al abandonar esa bella ciudad italiana. No se encuentran bien. Y todos entendemos que perder de vista la maravillosa basílica de San Marcos o el Palacio Ducal, es desde luego un shock. Pero sucede algo más para que los habitantes de La Ciudad de los Canales presenten diversos síntomas extraños.

10626065914_07c0a0febfLes cuesta concentrarse, tienen una extrema fatiga e incluso les cuesta mantener el equilibrio, andan raro, tienen la sensación de estar en una hamaca o mecedora, si se sientan o se quedan quietos, la cosa empeora ¿por qué?

Lo que les pasa a los italianos de La Ciudad de la Laguna coincide exactamente con lo que les pasa a los marineros que llevan meses en la mar es el síndrome del desembarque o el mal de tierra firme, y diréis ¿qué tiene que ver? Pues tiene que ver y mucho, porque Venecia no es tierra firme.9798852653_bf7d085cf3

Lo que ahora visitan 20.000 personas cada día, en su día se escogió por ser una laguna pantanosa donde no quería ir nadie. Cuando en el siglo V los pueblos “bárbaros” llegaron a las zonas cercanas a Venecia, sus habitantes decidieron que trasladándose a un lugar lleno de fango y mosquitos, no serían molestados. Pero pronto vieron que sus casas se hundían a la mínima.

Para encauzar las aguas construyeron los canales que ahora surcan las góndolas y  donde querían edificar clavaron en el suelo arcilloso pilotes de madera, algo parecido a lo que ocurre en Amsterdam y en otros territorios ganados al agua. Es madera a la que el paso de los años y los sedimentos han construído en un material duro casi como la piedras, pero que tiene ligeros movimientos.

venice-gondola-grand-canal.jpgEsos ligeros movimientos imperceptibles son los que hacen que los venecianos crezcan y vivan en un leve vaivén al que se acostumbran y cuyo cuerpo echa de menos al estar en tierra firme.

Canaletto_-_The_Grand_Canal_and_the_Church_of_the_SalutePoco tengo que añadir a la belleza de La Reina del Adriático. Recorrer sus calles a pie es una experiencia preciosa y hacerlo sobre una embarcación como medio de transporte nos hace sentir estar en un lugar único. El runruneo de los turistas, los cantos lejanos de los gondoleros, la bruma constante y el aroma de los canales embriaga. Venecia despide belleza a bocanadas. El mismo paisaje que pintaron con esplendor Canaletto o Tintoretto, condujo lentamente a su fin al protagonista de Muerte en Venecia, de Thomas Mann.

Venecia decae pero no se muere, se mueve.

 

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