Turismo nadando en Basilea

Schwimmen-Rhein-Basel-540x304El paseo junto a un río en verano, es agradable en cualquier ciudad. Pero en Basilea es peculiar, y no me refiero a la vegetación tan abundante ni a la costrucción de sus puentes. Ni siquiera estoy hablando de la playa nudista donde poder tomar el sol sin bañador. Al llegar al muelle, vemos que en él no hay barcos….¡hay bañistas!

Bañistas en el Rín-Basilea

Es una experiencia única, visitar la ciudad nadando. Se puede hacer en  Basilea, en Suiza, dejándose llevar por la corriente del Rin. A remojo se tienen unas vistas envidiables de la Catedral de Basilea, del “Cuartel de la Cultura” “Kulturkaserne” y de la casa de Nietszche. En verano en Basilea, el río Rin se convierte en una especie de húmedo autobús panorámico que arrastra 3 kilómetros a quien quiera dejarse llevar a 12 kilómetros por hora.

Tirarse al río en el Rin

La verdad es que a simple vista parece una locura meterse en un río con un caudal medio de 2.100 m3/s que además hasta hace poco era conocido como la cloaca de Europa. Pero la experiencia de fluir junto a peces y barcos, mientras se observa la belleza de Basilea, flotando bajos sus puentes, merece la pena.64693-rheinschwimmen-001

La excursión que nos propone el Ayuntamiento de Basilea no va a ser un tranquilo paseíto en barco (de hecho precisamente lo que falta es el barco), pero tampoco va a ser la aventura más trepidente de nuestra vida, asumiendo un riesgo hasta ahora desconocido. Los suizos lo tienen todo pensado. Hay carriles para bañistas y para barcos, las autoridades del país no te dejarán bañarte si sus análisis dan niveles de contaminación del agua peligrosos para la salud, si la temperatura del agua baja de los 18º, si hace mal tiempo o por supuesto si hay tormenta.

PROD_SRLG_Karte_A5_ZH_VarAdemás están los “Schwimmsack” los sacos de nadar, porque claro, uno se mete en el río, deja el reloj, los zapatos y lo que lleve, se mete en el río y se deja llevar por la vida, pero al salir del río 3 kilómetros más abajo se da cuenta de que no tiene ni toalla, ni ropa interior, ni nada de nada. Y no vale encargar al amigo cobarde quedarse con las cosas en tierra firme hasta volver, porque uno tampoco se puede tirar al río solo, según las indicaciones municipales.images

Los “Schwimmsack” sirven como señalización por sus colores fluorescentes, pero también como hermético guardarropa y como salvavidas. Después de meter todos nuestros enseres, el saco queda hinchado y apoyados en él, podemos disfrutar de todo lo bueno del paseo, sin preocuparnos de hundir la cabeza, regular la respiración, darle a los pies… En fin que para este viaje no hace falta ni nadar, agarrado a la bolsa-flotador hacemos turismo.

 

 

Puedes oírlo aqui abajo

 

 

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4 comentarios en “Turismo nadando en Basilea

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