¿Somos clasistas juzgando así estos Juegos?

Marcos Moreno

Aquella tarde de verano nos tocó a nosotros visitar al primo Jonathan. Después de un largo viaje en autobús vino a recogernos mi tio Antonio. A mí y a mi madre. Su coche no tenía cinturones de seguridad traseros. Casi pinchamos al pasar por el socavón de una esquina de aquel barrio donde vivía mi familia. Yo pensaba que la culpa había sido de mi tio, por conducir tan rápido, y tan mal. Mi madre me apretó fuerte la mano y cruzamos a la acera soleada para evitar pasar por delante de la plaza donde un grupo de tres pre-cadáveres de suburbio, compartían una botella de cerveza junto a otro que dormía la siesta en posición de me da todo igual.

Abrimos la bolsa de viaje que cargábamos entre los dos y mi madre empezó a sacar una por una todas las prendas. “Como he engordado ya no me sirven, Paquita” le decía. Pero estaba claro que a aquella señora, a la que yo había visto pocas veces, las ropas de mi madre no le iban a sentar bien. Mi tía tenía los labios más rojos que yo había visto en mi vida. Cuando mi primo Jonathan salió de su habitación, me reí de él. Llevaba puesta una camisa blanca que le quedaba muy grande. Estaba repeinado y con tufo a colonia. Mi tía sacó unos bocadillos con una pasta densa mezcla de chocolate y mantequilla. Yo le dije que no me gustaban, prefería los bollos del recreo. Cuando nos fuimos, le dije a mi madre que nuestra casa estaba más limpia y que olía mejor. Ella comentó que mi tía no siempre usaba ese maquillaje, pero que con nosotros, le gustaba aparentar.

La noticia de la elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos inundó de alegría a casi todos. Por fin esta celebración de hermanamiento de todos los pueblos a través del deporte salía del circuito convencional. Una oportunidad de oro para Brasil y Latinoamérica, que se colgarían la medalla del mismo metal si las cosas salían bien. Sin embargo, leo periódicos, comentarios de facebook, tweets y artículos de opinión y pienso que esta elección ha sido un error.

Los periodistas internacionales hemos vaticinado hasta la saciedad el fracaso de estas Olimpiadas para delirio de los editores y mejora de nuestros precarios bolsillos. Infraestructuras que no llegan a tiempo, atracos crueles, atascos infernales, contaminación mortífera y un sinfín de desgracias que no son nada comparadas con el desastre a punto de llegar durante la celebración de los Juegos.

Opinamos también que se han puesto vallas para separar a los pobres, se ha malgastado el dinero que debería ser utilizado para mejorar la calidad de vida de los desfavorecidos. Se ha escondido la miseria y se ha excluido al verdadero Brasil de esta gran fiesta olímpica.

Aquella noche, yo le dije a mi madre que no quería volver a casa de mi tia Paquita. Ella estuvo de acuerdo. Me fui a la cama feliz porque mi madre cocinaba mejor y sabía limpiar. A mi madre seguramente le desagradaron los esfuerzos de mi tía por parecer lo que no era:

Una mujer de clase media baja, que se avergüenza de sus desgracias, que maquilla la realidad gastando durante una tarde más dinero que en cuatro días para recibir a su familia. Para pensar que pertenece a otra clase social, que también puede tratar bien a las visitas. Que no necesita humillarse cuando recibe donaciones. Tal vez nunca debió habernos invitado, quizás no deberíamos haber ido.

Muchos años después en este Río de Janeiro, me doy cuenta de que a lo mejor lo que nos gusta es el eterno fla-flu de los pobres y los ricos. Nuestra cabeza, al igual que el injusto Brasil al que tanto criticamos, no está para clases medias.

 

 

 

 

 

 

Mujeres que cocinan pan para los muertos en Ecuador

Comida en cementerio EcuadorOcurre el 2 de noviembre, la mayoría de las ecuatorianas se reúnen para cocinar, es un día especial, ha llegado el “Día de los Difuntos” o “Día de los Finados” y todo el mundo quiere su sopa típica y su muñeco de pan. Pero en algunas zonas de Ecuador, las mujeres tienen que hacer bastantes cálculos a la hora de comprar los ingredientes, pues no sólo hay que dar de comer a los vivos, sino también a los muertos. Comida en cementerio2

No hay que irse muy lejos de la ciudad para observar esta costumbre. La foto superior está tomada en el cementerio de Calderón al norte de Quito. Podemos observar dos personas esperando para comer, la tercera que se ve en la imagen ya tiene su plato. Y sí, las madres ecuatorianas como la mayoría de las madres del mundo, hacen comida para un regimiento de vivos, pero ese gran plato de comida delata que aquí también se cocina para el regimiento de los muertos.

Mujer sirve comida en cementerio de EcuadorLa costumbre que cumplen los indígenas dicta que el día 2 de noviembre, el paisaje ideal para degustar el almuerzo es el de tumbas y nichos, y la compañía mejor será la de los muertos.

No lo digo de forma metafórica; ese día, las encargadas de la cocina se esmeran por preparar la comida que más les gustaba a los difuntos. Se les reza y se les aparta su ración, para que disfruten de su jornada especial del año. El resultado: gente por todos los lados, agentes de policía intentando controlar las aglomeraciones y una mezcla de olores y sabores, llantos y risas, conversaciones y tintinear de platos, que hace del próximo día 2 de noviembre una experiencia única en un cementerio de Ecuador. En especial los localizados en los Andes.

Comida en cementerio Ecuador3Incluso hay lugares donde aún se conserva la tradición de hacer un agujero calculando donde estaría la boca del difunto y se vierte en ella una ración de “colada morada”. La misma sopa que se comerán los vivos.

COLADA MORADA6La realidad es que por supuesto ya no todos los ecuatorianos van al cementerio a rezar y a llevar flores y desde luego muchos de ellos prefieren no compartir mesa y mantel con muertos, pero es raro el que se escape de probar ese ese día espeso líquido de color oscuro llamado “colada morada” que lleva entre otros ingredientes, harina, moras, pasas, canela y clavo. A esto se le acompañan las “guagas” de pan, con figura de niña.Guagua de Pan en EcuadorLos historiadores no se ponen de acuerdo en el origen de esta comida, ni siquiera si es prehispánico. Algunos aseguran que el pan simboliza la vida y la “colada morada”, la sopa, simboliza la muerte. La unión de ambos manjares cristalizaría así el sentimiento de los indígenas, que no consideran la muerte como una ruptura sino una transición, un paso, un estado. Es una línea que precisamente ese día se hace más delgada, cuando unos y otros parecen escucharse el sonido de los dientes al masticar la guaga de pan empapada de colada morada.

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Las patatas fritas de Bélgica

manneken-pisSon el símbolo nacional. Más que el Atomium o el divertido Manneken Pis, más que el orgullo de albergar a numerosas instituciones comunitarias. A la hora de pensar en un motivo de orgullo común, los belgas escogen las patatas fritas.4928046562_a422bec733_z

Una escena típica del país es ver la colas de personas esperando en la calle delante de un puesto de “Frituur”. Todos las miran con gula pero antes de echárselas a la boca pasan por un gran dispensario de mayonesa que utilizan con generosidad. Los belgas dicen que sus patatas fritas son las mejores del mundo y comparan las patatas de los diferentes puestos haciendo controles de calidad.

4344695768_4b8227bdf9_zLas patatas de los “Frituur” son siempre congeladas, y se fríen dos veces, una primera para “cocerlas” y que no queden crudas por dentro y otra para darles el punto final justo antes de ser consumidas por el cliente, que notará en sus manos el contraste del calor del manjar con la temperatura ambiente de un invierno de, pongamos por ejemplo, Bruselas.

Aparte de comer patatas, a los belgas les cuesta ponerse de acuerdo. Su sistema electoral es complejo e intenta dar voz a las tres comunidades lingüísticas del país, el neerlandés, el francés y el alemán. Las diferentes zonas de esta monarquía federal constitucional comparten pocas cosas. En 2011, Bélgica rompió el record mundial de un país sin gobierno. Los resultados de las elecciones anteriores no fueron concluyentes y costaba ponerse de acuerdo. Así que después de 8 meses, los belgas, hartos de esta situación, iniciaron la “Revolución de las Patatas Fritas”.

original.34143Por las calles de las diferentes ciudades se repartieron patatas fritas gratis y los “indignados” belgas caminaban por la calle muy enfadados, comiendo patatas fritas. Sin embargo, los dirigentes no se asustaron con esta medida drástica y esperaron hasta pasar los 541 días de negociación para formar gobierno. Así que podemos decir que el único consenso de la revolución fue las Patatas Fritas.

156197Pero la oda a la patata frita, no acaba ahí. En Brujas, se decidió que este elemento era tan importante en la dieta belga que se erigió un museo en su nombre, el “Friet Museum”, o Museo de la Patata Frita, cuyo eslogan es “van patat tot friet”, traducido, de patata a frita.friet04

Así que si de verdad queremos conocer el orgullo de los belgas, no vale la pena detenerse en la Plaza Mayor ni dar un paseo en barca recorriendo los canales medievales de Brujas. Hay que entrar en este museo donde nos mostrarán más de 400 objetos antiguos utilizados en la manipulación de las patatas. Nos hablarán sobre el origen de la patata frita y las múltiples posibilidades que tiene (que tiemblen los restaurantes de postín). Al final de la visita por supuesto, que se pueden degustar las frietjes, porque aseguro que después de visitar este museo pasa lo que después de escribir este artículo.

O me voy a comer patatas fritas o el empacho que me ha producido hablar de ellas hará que en un buen tiempo no me lleve a la boca el admirado tubérculo.

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Ramadán en Tetuán

CIMG2284El sol ya está sobre nuestra cabeza pero la ciudad no parece darse cuenta. Los cierres echados, apenas algunos transeúntes, pocas bicicletas y gente esperando para que abran algún organismo oficial.

CIMG2282Este es el aspecto de Tetuán en una mañana de Ramadán. Ramadán es el noveno mes según el calendario musulmán. Los musulmanes de todo el mundo no pueden comer ni beber hasta el ocaso del sol.  Al no coincidir con el calendario gregoriano, sus fechas van variando de un año para otro, y en esta ocasión ha caído en julio.

CIMG2299Me dicen algunos de los habitantes de Tetuán que prefieren el Ramadán en verano, el frío da más hambre. No es una opinión compartida por todos. En verano el sol castiga y el cuerpo pide agua, pero sobre todo….esos días que no acaban. Si otros años las jornadas de verano se recuerdan como un goce duradero, en Ramadán es el el sacrificio el que durCIMG2276a más tiempo.

En época de Ramadán los marroquíes retrasan los relojes una hora adecuándose a la hora solar real, tal vez en un intento porque el día acabe antes, y llegue antes el momento en el que las familias se reúnen en torno a la misma mesa que lleva todo el día cogiendo polvo y ahora se ve abarrotada de platos a rebosar. Esto hace que la ciudad se levante tarde, con el recuerdo de los bocados de la noche anterior. Si a eso se le añade el cambio en el reloj sólo de este mes, el resultado es un turista hambriento y no acostumbrado al suplicio que busca desesperadamente un lugar para desayunar y no lo encuentra hasta que el sol ha calentado las calles ya varias horas.

CIMG2306En realidad lo que prohíbe el Corán no es específicamente comer o beber, sino tragar. Esto hace que el sacrificio del hambre se intensifique si la profesión elegida u obligada es cocinero. Claro que se tiene que probar la comida, lo contrario sería faltar a su trabajo, claro que no se puede comer, lo contrario sería faltar a la religíon. Los cocineros sienten de cerca el placer del manjar que están preparando, reteniéndolo unos instantes en la boca, para después escupirlo con el consecuente enfado general del cuerpo que ya hacía tiempo pedía que entrara algo a la garganta.

CIMG2288Muchos ponen especial atención al lavarse los dientes, no vayan a tragar agua, en realidad no hay restos de comida que limpiar. Otros no se bañan durante esa época, una aguadilla traicionera les puede hacer romper en un instante, lo que llevaban todo el mes guardando.

CIMG2276Si por cualquier motivo se ha estado convaleciente y se ha necesitado comer o beber, hay que apuntar el día, alguno otro del año habrá que recuperar, mientras todos los demás comen.

CIMG2314Los puestos de la medina tardan en abrir, pero saben que harán buena caja. No sólo porque por la noche la comida suele ser abundante, sino porque todos sabemos lo que significa ir a comprar a una tienda de comestibles con hambre atrasada, la cesta con certeza sale un poco más llena.

CIMG2322El ritmo alegre de Tetuán se ha detenido en esta mañana de Ramadán. Sus elegantes cafeterías entán cerradas hasta muy tarde y aprovechan para hacer limpieza general, no tendrán clientes hasta tarde. Los dulces de las panadería esperarán su turno hasta la noche. Todo es lento y apacible.

 

 

 

 

 

 

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Turismo nadando en Basilea

Schwimmen-Rhein-Basel-540x304El paseo junto a un río en verano, es agradable en cualquier ciudad. Pero en Basilea es peculiar, y no me refiero a la vegetación tan abundante ni a la costrucción de sus puentes. Ni siquiera estoy hablando de la playa nudista donde poder tomar el sol sin bañador. Al llegar al muelle, vemos que en él no hay barcos….¡hay bañistas!

Bañistas en el Rín-Basilea

Es una experiencia única, visitar la ciudad nadando. Se puede hacer en  Basilea, en Suiza, dejándose llevar por la corriente del Rin. A remojo se tienen unas vistas envidiables de la Catedral de Basilea, del “Cuartel de la Cultura” “Kulturkaserne” y de la casa de Nietszche. En verano en Basilea, el río Rin se convierte en una especie de húmedo autobús panorámico que arrastra 3 kilómetros a quien quiera dejarse llevar a 12 kilómetros por hora.

Tirarse al río en el Rin

La verdad es que a simple vista parece una locura meterse en un río con un caudal medio de 2.100 m3/s que además hasta hace poco era conocido como la cloaca de Europa. Pero la experiencia de fluir junto a peces y barcos, mientras se observa la belleza de Basilea, flotando bajos sus puentes, merece la pena.64693-rheinschwimmen-001

La excursión que nos propone el Ayuntamiento de Basilea no va a ser un tranquilo paseíto en barco (de hecho precisamente lo que falta es el barco), pero tampoco va a ser la aventura más trepidente de nuestra vida, asumiendo un riesgo hasta ahora desconocido. Los suizos lo tienen todo pensado. Hay carriles para bañistas y para barcos, las autoridades del país no te dejarán bañarte si sus análisis dan niveles de contaminación del agua peligrosos para la salud, si la temperatura del agua baja de los 18º, si hace mal tiempo o por supuesto si hay tormenta.

PROD_SRLG_Karte_A5_ZH_VarAdemás están los “Schwimmsack” los sacos de nadar, porque claro, uno se mete en el río, deja el reloj, los zapatos y lo que lleve, se mete en el río y se deja llevar por la vida, pero al salir del río 3 kilómetros más abajo se da cuenta de que no tiene ni toalla, ni ropa interior, ni nada de nada. Y no vale encargar al amigo cobarde quedarse con las cosas en tierra firme hasta volver, porque uno tampoco se puede tirar al río solo, según las indicaciones municipales.images

Los “Schwimmsack” sirven como señalización por sus colores fluorescentes, pero también como hermético guardarropa y como salvavidas. Después de meter todos nuestros enseres, el saco queda hinchado y apoyados en él, podemos disfrutar de todo lo bueno del paseo, sin preocuparnos de hundir la cabeza, regular la respiración, darle a los pies… En fin que para este viaje no hace falta ni nadar, agarrado a la bolsa-flotador hacemos turismo.

 

 

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Lo que esconden las mujeres de Qatar

Doha QatarSon pocas las ocasiones que hay de cruzarse con ellas. En Qatar no se anda por la calle, el clima desértico lo impide y la arquitectura de su capital, Doha, no ayuda, no hay aceras en la mayor parte de la urbe. Los qataríes viajan en sus coches con aire acondicionado hasta dentro de sus casas, se coincide con ellos sólo en restarantes y, sobre todo, en centros comerciales. La vida se realiza en el interior.

Mujer en Corniche DohaLas mujeres qataríes son todo un misterio, escondidas bajo sus abayas (trajes negros de pies a cabeza) que sólo muestran sus ojos negros tremendamente maquillados, uno se pregunta qué llevan en sus bolsas de tiendas de marcas lujosas. Pues bien, bajo esos austeros trajes negros, las qataríes llevan lo mismo que en las bolsas. Vestidos de marca, joyas de diseño, gafas caras….¿Y por qué?

Abaya DohaPorque la austeridad y discreción se acaba cuando las mujeres se encuentran entre mujeres dentro de los muros de una casa. En sus fiestas privadas, las mujeres de qatar llevan escote y minifaldas, se maquillan como la que más y siguen los patrones que marcan las revistas de belleza de todo el mundo.

Zoco de DohaY es que los/las qataríes tienen dinero y mucho. Porque tiene petróleo, pero sobre todo gas. El país es el primer productor de gas natural licuado del mundo. Los mayores qataríes han inicado su vida formando parte de una tribu malnutrida y han pasado a pertenecer a la élite económica. La organización tribal tiene peso aún hoy en la sociedad qatarí y esto hace que sus ciudadanos no paguen impuestos y reciban beneficios sociales como algún tipo de propiedad, sanidad y educación. El trabajo lo tienen también asegurado, pues las múltiples empresas internacionales que hacen negocios en el país necesitan un socio qatarí, que a menudo se dedica sólo a recibir dinero. (Todo esto no se hace extensible por supuesto a los inmigrantes del país cuyas condiciones de vida varían mucho dependiendo de su lugar de origen)Villaggio Doha

Por eso las mujeres qataríes visten de Armani, Dior y Dolce&Gabbana, pero todo bajo una gran dimensión de tela negra que sólo deja ver unos ojos pintados con maquillajes caros y unas manos perfectas de manicura. Compran exclusividad en un gran centro comercial llamado Villaggio que emula a Venecia con canales y góndolas incluídas, pero muestran esa exclusividad sólo en su casa y para sus íntimos, para sus amigas, familiares y maridos.

La riqueza de Qatar, se encuentra en su subsuelo, la de sus mujeres, también va por dentro.

 

Para escucharlo:

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¿Por qué se marean los venecianos fuera de su ciudad?

Plaza San Marcos VeneciaLes pasa a muchos de ellos, al abandonar esa bella ciudad italiana. No se encuentran bien. Y todos entendemos que perder de vista la maravillosa basílica de San Marcos o el Palacio Ducal, es desde luego un shock. Pero sucede algo más para que los habitantes de La Ciudad de los Canales presenten diversos síntomas extraños.

10626065914_07c0a0febfLes cuesta concentrarse, tienen una extrema fatiga e incluso les cuesta mantener el equilibrio, andan raro, tienen la sensación de estar en una hamaca o mecedora, si se sientan o se quedan quietos, la cosa empeora ¿por qué?

Lo que les pasa a los italianos de La Ciudad de la Laguna coincide exactamente con lo que les pasa a los marineros que llevan meses en la mar es el síndrome del desembarque o el mal de tierra firme, y diréis ¿qué tiene que ver? Pues tiene que ver y mucho, porque Venecia no es tierra firme.9798852653_bf7d085cf3

Lo que ahora visitan 20.000 personas cada día, en su día se escogió por ser una laguna pantanosa donde no quería ir nadie. Cuando en el siglo V los pueblos “bárbaros” llegaron a las zonas cercanas a Venecia, sus habitantes decidieron que trasladándose a un lugar lleno de fango y mosquitos, no serían molestados. Pero pronto vieron que sus casas se hundían a la mínima.

Para encauzar las aguas construyeron los canales que ahora surcan las góndolas y  donde querían edificar clavaron en el suelo arcilloso pilotes de madera, algo parecido a lo que ocurre en Amsterdam y en otros territorios ganados al agua. Es madera a la que el paso de los años y los sedimentos han construído en un material duro casi como la piedras, pero que tiene ligeros movimientos.

venice-gondola-grand-canal.jpgEsos ligeros movimientos imperceptibles son los que hacen que los venecianos crezcan y vivan en un leve vaivén al que se acostumbran y cuyo cuerpo echa de menos al estar en tierra firme.

Canaletto_-_The_Grand_Canal_and_the_Church_of_the_SalutePoco tengo que añadir a la belleza de La Reina del Adriático. Recorrer sus calles a pie es una experiencia preciosa y hacerlo sobre una embarcación como medio de transporte nos hace sentir estar en un lugar único. El runruneo de los turistas, los cantos lejanos de los gondoleros, la bruma constante y el aroma de los canales embriaga. Venecia despide belleza a bocanadas. El mismo paisaje que pintaron con esplendor Canaletto o Tintoretto, condujo lentamente a su fin al protagonista de Muerte en Venecia, de Thomas Mann.

Venecia decae pero no se muere, se mueve.

 

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